felicidad(es).

Este mes cumplo veintisiete años por primera vez y me siento como en un atardecer junto al mar con una cerveza fría en la mano, la brisa salada dándome mimos y el pelo todavía mojado. Bien. Me siento bien. Y con el culo apoyado en la arena, sin toalla.

Por muchas razones, nunca olvidaré mis veintiséis. Les digo adiós con pena pero también con ganas; sé que ese futuro perfecto que muchos esperan y que nunca llega está aquí y ahora, presente en mi presente siempre sin terminar, igual que la verdadera felicidad(es). Porque qué más da lo que habré sido si me pierdo la puesta de sol de hoy por estar pensando en comer perdices mañana.

¿Qué me vais a regalar?


Y que me sorprendan.